martes, 7 de enero de 2014

Salida con la Brompton Roquetas-Balanegra 66 km

Por fin he podido hacer la primera salida del año con mi pequeña Brompton. Ayer hizo un día muy bueno y hoy daba el mismo pronóstico. Me levanté temprano, a las 07.30 y la rutina habitual, de puntillas por casa para no despertar a la familia, mi ratito mañanero con Gretta, desayuno y a pedalear.

Por unos instantes dudé por si abrigarme más o menos, y acerté al abrigarme. La verdad que aunque el día estaba despejado hacía frío. A pesar de llevar el culotte de invierno, camiseta larga y chaqueta de softel, he pasado frío en las orejas y en los pies. Creo que tengo que buscar calcetines de lana merino calentitos.

El comienzo como siempre, con demasiadas ganas y en las primeras rampas me doy cuenta que además de los años, en estas fechas pesan los mantecados y las comilonas. Lo bueno de hoy es que no soplaba nada de viento y simplemente era una cuestión personal entre mis piernas y yo.

En el cruce del Parador me decido ir hacia Adra, con la intención de llegar, una buena salida, ya que salen 90 kilómetros ida y vuelta. Nada más llegar a Vicar empiezo a estar incómodo en el sillín. Noto como la nariz del Brooks hace mucha "pupa" y me veo obligado a parar. El modelo Imperial, está "breaking" antes de tiempo y la nariz levantada empuja con genio hacia las partes nobles. Bajo unos grados de morro el sillín y nada más subir percibo con alivio la mejoría. Ahora vuelvo a pedalear con la sonrisa en la cara.

Paso por El Ejido y llevo los pies congelados, las piernas cargadas y no me cuesta mucho darme cuenta que no es buen día para llegar a Adra porque luego hay que volver y puede ser un infierno. Llego a Balanegra y doy la vuelta.




El regreso pica algo hacia arriba y me doy cuenta de lo acertado de volverme, a pesar de las ganas. Los kilómetros van cayendo pero no tan rápido como me gustaría. La llegada a Vicar se me hace eterna y por fin prácticamente es dejarse caer y estaré en casa. 


Al final han sido 66 kilómetros en 3 horas justas a una velocidad media de 22,1 km/h. Las piernas cargadas, la sonrisa en la cara, un buen rato de ciclismo plegatero e intentando depurar el organismo de los excesos navideños.