domingo, 12 de enero de 2014

Salida Roquetas-Costacabana 53 kilómetros

Llevo toda la semana haciendo spinning para coger el tono perdido en las piernas y hoy tenía ganas de pedalear y disfrutar un rato con mi Brompton. Como teníamos planes familiares debía hacer una salida expres, y cuando hace una buena mañana como la de hoy,  me decido por la ruta de la costa. La noche de antes dejé todo preparado para no hacer ruido y este ritual matutino que durante tantos años he hecho, con mi Brompton es un placer hacerlo porque la pongo en cualquier lugar y a nadie le molesta.


Desayuno mis tostadas con una perrita Labradora que aunque se ha tomado sus "crispis perrunos" me mira con ojos de pena, apuro el café calentito y con las primeras luces del día me pongo a dar pedales con mi Brompton.


Las piernas siguen pesadotas pero ya tengo el ritmo cogido a la "naranja mecánica" y los tiempos son idénticos que en anteriores ocasiones. No me cruzo con mucha gente, la mañana de domingo se despereza lentamente y solo las gavitoas me dan la bienvenida a la entrada de Almería.

Paso por delante de la Universidad y el sol se refleja en el mar, sonrío mientras todavía siento el frío del invierno almeriense en mis pies. Voy con el ritmo cogido y me quedo con ganas de seguir, pero he de volver, giro en la rotonda y de vuelta a casa.




Durante la vuelta me comienzo a cruzar con las grupetas de ciclistas, la mayoría me conocen de vista y me saludan con una sonrisa o algún comentario agradable.

El comportamiento de la bicicleta sigue siendo perfecto. El cambio funciona correctamente, sin fallos, algo tosco pero efectivo. Me encanta pedalear con el único sonido de las cubiertas sobre el asfalto. El sillín Brooks cada día mejor y ya resulta muy apreciable el proceso de "breaking".





Llego temprano a casa y pillo a todos recién levantados. La ruta ha sido calcada a la última del año con los mismos tiempos, 53 kilómetros en 2 horas y 17 minutos a una velocidad media de 23.2 km/h.