En anteriores post hablé de los pedales plegables y los extraíbles, como los MKS japoneses, que actualmente llevo en la Brompton. El problema con los pedales plegables o lo tradicionales, es que no ofrecen la sensación de plena transmisión de la pedalada como ocurre con los pedales automáticos.
Pero claro, el instalar unos pedales automáticos a nuestra bicicleta plegable o urbana, implica que deberemos llevar un calzado preparado con sus correspondientes calas metálicas y por supuesto, con su inevitable ruido de bailarín de claqué y andares tipo "mama pato".
Si queremos poder usar todo el año nuestra bici, para commuting y para excursiones y poder usar cualquier tipo de calzado, desde zapato para la oficina o deportiva para el fin de semana, existen posibilidades para poder llevar unos pedales clásicos, no automáticos, y sin embargo, ir bastante anclados a la bicicleta. Me estoy refiriendo a los tradicionales rastrales o calapies y su versión más moderna los straps.
Aunque rastral y calapié son sinónimos, podríamos diferenciarlos en que el rastral sería el originario sistema de prolongación del pedal por medio de una especie de jaula metálica que a su vez va rodeada por unas correas, originalmente de cuero, que hacen que el pie quede fijado al pedal. En origen, los rastrales eran todos de metal y las correas de cuero, pasando a ser en la actualidad de plástico y lona-cordura gruesa. Son una solución económica en su versión de plástico, se pueden encontrar muy fácilmente en cualquier tienda de ciclismo y los hay en muchos colores. Por contra, la versión metálica con correas de cuero, se considera un objeto de casi culto, siendo los rastrales Campagnolo, por ejemplo, un preciado elemento en bicicletas de corte clásico o vintage.
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| Rastrales Campagnolo |
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| Rastral Campagnolo con correas de cuero |
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| Rastral Campagnolo con correa de cordura |
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| Rastrales modernos de metal |
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| Correas modernas de cuero |
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| Rastrales modernos de plástico y correas de cordura |
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| Rastrales modernos de plástico en diferentes colores |
El calapies, aunque en esencia es un ratral, pero carece de la posibilidad de llevar correas, basándose en una prolongación para que la puntera del pié se fije al pedal. Los podemos encontrar en metal, para dar un toque clásico y en plástico. Son muy populares, más fáciles de usar que los rastrales, puesto que no tenemos que preocuparnos de ajustar correas pero no fijan tanto el pie al pedal. Personalmente, esta opción siempre me ha gustado mucho, me permite llevar cualquier tipo de calzado y poder pedalear con firmeza, montando y desmontando fácil y rápidamente en la bici.
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| Calapies de metal con apliques de cuero para protección del calzado |
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| Calapies de plástico |
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| Mi Brompton con pedales MKS y calapies de plástico |
La última opción, son los llamados straps, que consisten en unas tiras de cordura o cuero que, o bien, cruzan el pedal en diagonal, o abrazan el pie de lado a lado del pedal y se cierran con velcro o hebillas. Es uno de los sistemas que más ha crecido en los últimos años. Permite elegir multitud de colores para personalizar nuestra bici, admite cualquier tipo de calzado, es rápido, pesa poco y fija bastante el pie por el empeine al pedal.
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| Strap diagonal sin sistema de fijación |
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| Strap diagonal con sistema de fijación por correa |
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| Strap con fijación |
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| Strap de plástico con fijación por microajuste |
Tenemos también, dentro de la linea de los straps, la versión en cuero, para darle a la bici ese toque más clásico y que puede ser ajustado o por velcro o por hebillas.
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| Straps de cuero con fijación por velcro |
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| Straps de cuero con fijación por hebillas |
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