domingo, 10 de noviembre de 2013

Salida de 100 km con la Brompton (Roquetas-Cabo de Gata)

Siguiendo con la progresión y aclimatación kilométrica con la Brompton hoy aprovechando que podía salir con mi amigo Pepe, nos dijimos de hacer una buena ruta. Aunque anoche me preguntó hacia donde íbamos, el instinto esta mañana justo al vernos a las 08.00 en el Carmona me dijo que hacia Cabo de Gata, que haría una buena mañana.

Antes de salir, ya creé expectación con la "naranja mecánica", ya que el punto de reunión es desde donde salen todas las grupetas ciclistas y no podían dejar de mirar. Le hacemos unas fotos a las dos máquinas y a la diferencia obvia del tamaño de rueda, a mi amigo Pepe le sorprende que la Brompton tiene una geometría similar, coincidiendo eje pelalier, manillar, sillín y ejes de ruedas.


Salir a pedalear con un amigo, es una de las mejores sensaciones del ciclismo. El poder charlar de tus cosas distendidamente, sin prisas, llevando un ritmo cómodo que además te permite disfrutar de tu entorno no tiene precio. Vamos comentando las diferencias con mis otras bicis plegables y Pepe me pregunta si esta será la definitiva, le respondo con una sonrisa. Lo que le llama la atención es el buen ritmo que llevamos y lo estable que se la ve, además me comenta que, curiosamente, la posición es algo más deportiva que con las otras plegables, donde iba mas erguido.

Enfilamos las rectas de la carretera hacia el Toyo y paradita por llamada de teléfono, momento que Pepe aprovecha para disparar alguna foto.



Dejamos atrás el Toyo y Retamar y entramos en el Parque Natural. Pepe le llama la atención el ruido del cambio y el movimiento del basculante trasero, para enseñarme como voy encima de la "naranja mecánica" me graba pedaleando en un tramos en el que ibamos a 26-27km/h.

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Llegamos a Cabo de Gata muy cómodos y decidimos parar en el torreón, hoy no hay tiempo para subir al faro. Parada para alguna foto juntos y reponer algo de fuerzas que hay que volver.




Antes de irnos Pepe que es muy cansino necesita una demostración del plegado, y aunque me pilla en frío le hago una exhibición que precisamente no pasará como una de las más rápidas, pero que deja claro como se las gasta una Brompton.







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La vuelta nos sorprende con algo de viento y junto con el cansancio de las piernas hace que el ritmo no sea tan alegre como la ida, pero aún así los kilómetros van cayendo y está resultando una jornada ciclista formidable. Pepe hace otra grabación porque le llama mucho la atención como trabaja el elastómero, aunque yo apenas lo percibo.

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Llegamos a casa, nos despedimos hasta la próxima y cada mochuelo a su olivo. Al final han sido 100 kilómetros en 4 horas y 26 minutos a una velocidad media de 21.9 km/h y la Brompton me ha vuelto a dejar con la boca abierta de como se ha portado.