jueves, 21 de noviembre de 2013

Primera salida con el Brooks B17 Imperial

Aprovechando que la mañana apareció sin nubes y sin síntomas de lluvia, aproveché para hacer una salida corta y poder probar el nuevo sillín Brooks B17 Imperial. La ruta era lo de menos, pues no iba a estar muy pendiente de ella, era simplemente probar "in situ" el Brooks. 

Como la bajada de temperaturas ha sido generalizada, hoy he inaugurado oficialmente la temporada invernal y me he puesto el culotte corsario y maillot de invierno. El termómetro marcaba unos 13 grados y eso con la humedad de la costa es frío.

Nada más subirme a la bici y dar las primeras pedaladas mis isquiones me preguntan ¿qué ocurre?, como puede ser que un sillín sea tan duro. Tras un par de kilómetros paro y con la llave allen levanto algo más la nariz del sillín. Cuando instalé el sillín lo hice como hago con todos, usando un nivel, pero los Brooks es necesario llevarlos una "chispa" levantados de la nariz, porque sino tienes la sensación constante de que te caes hacia adelante. Vuelvo a subir y parece que he encontrado la postura.

Voy haciendo kilómetros y a pesar de ser duro como una roca, me da la sensación que encuentro hueco, pienso que será psicológico, es muy pronto y faltan por lo menos unos 2000 kilómetros para decir que está totalmente amoldado a mi.

Lo que ya se me había olvidado es lo cómodo que resulta la superficie del cuero, permitiéndote moverte por el sillín con absoluta facilidad y sin que se arrugue el culotte o te haga pliegues.

Como tampoco quería llegar a saber si me iba a doler, hice solo 38 kilómetros, pero que como me encontré cómodo y con ganas, en 1 hora y 35 minutos a una velocidad media de 23,6 km/h.

La verdad es que a pesar de estar duro como una piedra no resulta incómodo y no he notado en ningún momento sensación de dolor, tal vez alguna molestia en los isquiones, pero en muchos momentos ni me he acordado del sillín, muy buena señal.

Cuando he llegado he visto las primeras muestras del "breaking" en el Brooks y me ha dado mucha alegría ver que comienzo a domarle yo a él.