jueves, 17 de octubre de 2013

Salida 50 kilómetros en Brompton, "a la velocidad de los abejorros"

Hoy ha sido un día de esos en los que he disfrutado de la bici desde que salí hasta que llegué. A parte del excelente tiempo que tenemos durante estos días, había que añadir ganas de pedalear y sacar partido a la Brompton.

La ruta sería por la costa desde Roquetas de Mar hasta Almerimar. Es una ruta muy tranquila, con carreteras que atraviesan el Parque Natural de Punta Entinas Sabinar con muy poco tráfico y flanqueado de invernaderos, el mar y las lagunas salobres llenas de aves acuáticas. Desde que salí de casa me empecé a encontrar cómodo en el pedaleo, de todas formas hasta que no sales de la ciudad no vas cómodo del todo.

Definitivamente la reducción de plato a 44 dientes (reducción del 12%) es la opción correcta. Los primeros kilómetros tengo unas largas rectas que sin viento me permiten ir en marcha 5ª a una velocidad de 29km/h. Pronto empiezan los pequeños toboganes que me hacen bajar de marcha y encontrar una maravillosa 4ª velocidad que me permite llevar una agradable y rodadora velocidad de 23-24km/h que me absorve y distrae. Mientras pedaleo mis piernas dicen que con esta cadencia pueden ir al fin del mundo.

Voy disfrutando del paisaje, del olor salado de las lagunas, del agradable calor en mis piernas y de los constantes abejorros que no paran de golpear contra mi cara y el casco. Como todo el Parque Natural esta flanqueado por invernaderos, es muy habitual que se escapen los abejorros que usan como plaguicidas biológicos, que son inmensos, peludos y que hoy han debido sentirse atraídos por el color naranja de la Brompton.





El hecho de encontrarme tan bien sobre la bicicleta hoy, ha sido, a parte de mi propia adaptación física a los desarrollos y a las ruedas de 16",  mi adaptación psicológica a la Brompton. He conseguido asimilar que a igualdad de cadencia y sensaciones en mis piernas, no puedo llevar las mismas velocidades que con las otras bicicletas. Aunque eso pueda parecer una carencia, sin embargo, es toda una virtud, ya que hacía mucho tiempo que no había disfrutado tanto en bicicleta de todo mi entorno, de lo que me rodea mientras pedaleo. Cuando vas tan rápido, como ocurre con las bicicletas de carretera, terminas por abstraerte y perder todo tu entorno, algo que la gente que practica cicloturismo saborea y no cambia por ninguna otra sensación.

En algunos momentos me acordaba del documental de Biciclown "A la velocidad de las mariposas", y lo adaptaba a mi mañana soleada en Brompton "A la velocidad de los abejorros".




El regreso ha sido muy agradable, mientras el cielo se tornaba en una explosión de color azul donde se había desparramado algodón de azucar, una cómica bicicleta de color naranja chillón con ruedas de juguete cruzaba la carretera y algunos agricultores me sonreían y gritaban "échala de comer hombre".

Al final han sido 50 kilómetros en 2 horas y 11 minutos a una velocidad media de 23.8 km/h.