miércoles, 23 de octubre de 2013

¿El milagro Brompton?

Llevo muchos años montando en bici y he tenido muchas bicis. Creo que eso siempre me ha dado la suficiente perspectiva como para tener una visión objetiva de muchas marcas y de lo que ofrecen. Cuando hace ya unos cuantos años me empecé a enamorar de las bicicletas plegables, e inicié la búsqueda de información de las diferentes opciones en el mercado, siempre me aparecía el nombre de las bicicletas Brompton.


He de reconocer que tanto visualmente como mecánicamente, las Brompton me fueron difíciles de aceptar, y de hecho,  antes de tener una, tuve otras marcas mucho más "evidentes", y digo "evidentes", porque aún para alguien que no entendiese nada de bicicletas, éstas resultarían a simple vista máquinas de mejor calidad.


Algo que me llamaba la atención en los foros de bicicletas plegables era los enconados puntos de vista entre usuarios de Brompton y detractores de éstas. Pero siempre he sido muy curioso y me ha gustado obtener información y datos objetivos. Tras rebuscar y comprobar datos objetivos me di cuenta de aspectos que  no pueden pasar por alto y que como posible comprador eran suficientemente reveladores.

Todos sabemos que fue Andrew Ritchey quien a finales de 1970 tras ver una bicicleta plegable Bickerton, decidió crear una bicicleta plegable aún mejor. Tras venirle la inspiración y plasmar su diseño  en papel se asomó a la ventana de su apartamento que daba al Oratorio Brompton en Londres y  bautizar su futura bicicleta como Brompton.

Los inicios parece que fueron duros, como en casi cualquier empresa pequeña, con pocos trabajadores, con muy poca producción, toda de forma artesanal pero con un producto que destacaba por su tremenda fiabilidad. Es en ese momento de inflexión, en ese punto en que una empresa decide crecer o estancarse es cuando un joven ingeniero de apenas 30 años de nombre Will Buttler-Adams conoce casualmente en el autobús a Ritchey y tras conversar durante un rato, éste le ofrece hacerse cargo de Brompton.

Will Butler-Adams y Andrew Ritchey
A partir de ese momento, estamos hablando del año 2002, las cifras de las bicicletas Brompton no han hecho más que crecer. En aquel momento Brompton tenía 24 empleados y fabricaba unas 6000 bicicletas al año. Actualmente Brompton cuenta con 190 empleados, fabrica unas 40.000 bicicletas anuales, exporta a 44 países y el 80% de sus bicicletas son para el extranjero. A estas espectaculares cifras hay que añadir los diferentes premios que ha ido atesorando en los últimos años.

Pero, este aumento descomunal de una empresa tradicional, donde se sigue fabricando en Londres el mismo producto con el mismo diseño y materiales, de forma artesanal y sin publicidad, ¿como puede ser, es Will un mago?.

En esos foros a los que antes aludía, algunos foreros argumentaban que el éxito de Brompton era debido al sentimiento de marca que se creaba, a la sensación de los compradores por poseer un producto exclusivo y elitista. A mí, siempre me pareció que era un argumento con poco fundamento, puesto que esas cifras tan exageradas, sin publicidad, sino por el boca el boca solo pueden sustentarse si el producto de verdad merece la pena, por muy "in" que me pudiera parecer el producto. Y es que, una de las cosas que pidió Will cuando charlo con Ritchey para trabajar en Brompton era que tenía que ver y probar el producto. Cuando Will, que mide 195 centímetros, subió en una Brompton con ruedas de 16" y comprobó las posibilidades de esa pequeña bicicleta, inmediatamente se dio cuenta del gran trabajo de ingeniería que había hecho Ritchey y del potencial que ofrecía.

Ahora tengo una Brompton, y puedo afirmar que en estas bicicletas todos los  detalles están pensados, hasta el más mínimo. No hay nada que se haya dejado al azar. Todo en la Brompton tiene un sentido, la pieza más insignificante tiene una función y está colocada en su sitio por una causa. Cuando conjugas todos los elementos y abres, cierras y pedaleas te das cuenta de como las cosas, pueden ser tremendamente sencillas y enormemente eficientes.

No es un milagro, es normal que una bicicleta de estas características consiga estos resultados. No necesita cambiar, funciona y seguirá funcionando. Está bien diseñada. Se ha convertido en ese tipo de cosas que se aprecian por lo que son, que se saborea por su esencia, sin necesidad de ser fabricada en cadena en una fábrica de Taiwan variando cada año su diseño.