miércoles, 20 de marzo de 2013

Salida de 96.7 km Roquetas-Adra

Ayer cuando estábamos en el curro, me dijo mi amigo Loren si salíamos hoy, una rutilla de 100 kilómetros o según fuéramos viendo sobre la marcha, pues ¡venga!, le respondí. Miramos en internet la predicción meteorológica para hoy, y no daba lluvia, algo de viento pero aceptable. Quedamos prontito, para las 08.30 horas y a rodar.

Pero ayer por la tarde se metió la lluvia y no paró casi en todo el día. Ya dábamos la jornada por perdida. Al levantarme por la mañana miré por la ventana y la predicción era correcta, no llovía pero hacía algo más de viento. No importa, barritas de cereales, bidón con isotónica y a buscar a Loren.



Como daba viento de poniente nos tiramos hacia Adra, que aunque lo llevemos de frente luego lo agradeceremos. Comenzamos a rodar con ganas, con ese punto que te hace llevar un desarrollo por encima del que debes. Loren tira por delante, está fuerte como el vinagre y la postura le ayuda con el viento. Yo le sigo con mi ritmo a escasos metros variando las posiciones de las manos buscando curvarme para protegerme del viento. Estamos a punto de llegar a Venta nueva y el ritmo es muy bueno.

No voy a rueda pero le mantengo
Un buen ritmo 30-31 km/h
Pasamos Venta nueva y enfilamos para La Curva, aunque tenemos viento, el día ha abierto, el sol nos calienta y el mar tiene ese azul característico de las costas de Almería, un lujo para los sentidos.




Pero justo al pasar La Curva, había unos operarios arreglando los jardines y ¡zas!, Loren pincha. Paramos y cambio de cámara. Reparamos y continuamos hasta Adra donde nos zampamos lo que llevamos y de vuelta, que son las 12.00 de la mañana y hay que volver.

"Sin rueda ya no eres tan rápida"

El regreso se hace muy cuesta arriba, ya que el viento no lo trajimos tan a favor como pensamos y vamos a pagar la alegría de desarrollos de la venida. Llegar hasta el Ejido es todo un suplicio, las piernas están pastosas y debo bajar coronas para poder llevar una cadencia decente. El marcarse objetivos pequeños, algo que aprendí de un amigo ciclista, ayuda a que caigan los kilómetros con más facilidad, es en estas situaciones donde se trabaja la fortaleza mental. Una vez en El Ejido hay que dejarse caer para volver a coger unos toboganes pegajosos para las piernas hasta Vicar y una vez allí meter corona 11-12 y hasta casa.

Un día de pedaleo estupendo, con sol, algo de viento de la tierra, un buen amigo y una buena paliza. Al final nos salen 96.7 kilómetros en 4 horas y 10 minutos a una media de 23.1 km/h.