domingo, 8 de diciembre de 2013

Ganando puntos con mi Brompton

Llevo una semana sin poder hacer una salida como Dios manda con mi "naranja mecánica", entre el mal tiempo y el trabajo no ha habido manera. Cuando la cosa aclara, buen tiempo y algo más tranquilo laboralmente, zas, mi "domina" quiere pintar. Pues como es normal, y siguiendo el manual "Como no cagarla con tu mujer", acepto con resignación la misión y ya vendrán tiempos mejores.

Mientras me encuentro en mis funciones de pintor de brocha gorda, aceptadas por imperativo legal, se acaba uno de los tonos con que estaba pintando. Como la necesidad de pedaleo era apremiante insinúo que podría acercarme con la Brompton a por la pintura en un periquete. Como de costumbre, la mirada de mi mujer delata una total  falta de confianza, pero como me ve muy seguro e insistente, termina asintiendo de mala gana.

Despliego mi "naranja mecánica" y me lanzo a por un bote de pintura y dos rollos de cinta de carrocero. Una vez comprados los elementos de pintura los acomodo en mi T-Bag. Cada día uso la T-Bag con mis cachivaches para el trabajo y de vez en cuando la aprovecho para algún recado como este, demostrando lo versátil y la estupenda compra que hice, cumpliendo a la perfección con todo. El camino de regreso sirve para evadirme y plantearme futuras rutas y aventuras, sin darme cuenta de que llevo el bote de pintura en la T-Bag.


 


Cuando llego a casa, pliego a la pequeñaja, de forma rápida y efectiva, la práctica diaria es el mejor entrenamiento, y saco los bártulos de pintura con gran satisfacción. Mi mujer mira de refilón y hace como que no ha visto nada, pero su mirada ahora es de total incredulidad. Al final, este pequeño episodio bromptonita me ha servido para ganar puntos en próximas escapadas, si quieres recoger, has de sembrar.