jueves, 26 de septiembre de 2013

Primer test en carretera a la Brompton

Ya llevaba tiempo poniéndome excusas para no salir en carretera con la Brompton. Lo cierto es que había algo de miedo escénico. Esa sensación que tenemos todos cuando debemos enfrentarnos con algo, que aunque nos guste, tenemos nuestros reparos por la posibilidad de que no salga todo como lo habíamos deseado.

Si que es cierto que el verano lo he aprovechado para disfrutar de la familia y no he tocado la bicicleta, con lo que la musculatura de las piernas se encuentra con algo de carbonilla, pero la mejor forma de quitarla es moviéndolas. 

Hoy se ha presentado un día de septiembre típico de membrillos, con un calor tremendo, cielo raso y apenas viento. La jefa se había ido a tomar café con unas amigas, Gretta ya la había bajado a sus quehaceres y los enanos colocados en el cole y en el instituto. No había excusas. Me puse el culotte, camiseta de tirantes y como todavía no tengo resuelto el tema del portabidón, me llevé la riñonera de trekking y lo coloqué atrás. Junto al bidón, un bote de reparador de pinchazos, casco, gafas y a la Brompton.


Como quería ver como andábamos los dos puestos ya en serio, elegí una ruta con buen asfalto, bastante llana pero con algunos toboganes. Me fue hacia Almerimar por la costa.

Los primeros kilómetros son muy buenos, voy con la marcha 4ª y voy manteniendo una velocidad de entre 24-26 km/h. Los repechos los subo en esta marcha pero noto que fuerzo y bajo a 3ª, requiere bajar la corona con la mano derecha. Los mandos de plasticucho que tanto había leido sobre ellos, funcionan perfectamente y el sistema de cambios es muy fácil e intuitivo.

En algún tramo subo a marcha 5ª, para ello debo bajar una corona con la mano izquierda y subir a velocidad 3 de buje interno, la puedo mantener muy poco tiempo, es durilla y la carbonilla de las piernas no permite que vayan sueltas. Vuelvo a bajar a 4ª velocidad, subo una corona con la mano derecha y bajo a velocidad 2 del buje interno.

Llego a Almerimar donde aprovecho para hacer unas fotos de la Brompton desde lo alto de los acantilados.







El regreso es donde puedo empezar a ver como va la máquina y lo que voy sintiendo. El rodar es muy redondo, resulta cómodo, pero no tan rápido como la Tern Link P9. Puedes mantener durante muchos kilómetros una buena velocidad, de hecho, excepto dos repechos donde utilizé la 3ª velocidad, toda la salida he ido en 4ª velocidad. Esto que a priori resulta muy cómodo, es engañoso. La sensación de carga en las piernas es muy grande, puesto que no tienes mucho margen para bajar debido al abultado salto entre marchas. He ido cómodo, pero porque sabía que la salida tenía una distancia asequible, pero si pretendo hacer salidas de 100 kilómetros, debo trabajar mas las piernas, porque se cargarán mucho más que con la Tern. Es cuestión de rodar con ella y aclimatar las piernas a sus desarrollos.

Lo que si veo es que la 5ª velocidad la usaré muy poco, y la 6ª sólo en alguna bajada, quizás en un futuro cambie a la opción de plato con 44t que reduce un 12% el desarrollo y que en resumen haría perder esa 6ª velocidad por arriba que apenas usaré y ganar una mas por abajo que nunca vendrá mal tenerla en alguna subida dura o con la bici cargada.

La posición en la bici es inmejorable, con los cuernos ergonómicos voy muy cómodo y adelanto lo justo la posición. Los frenos tienen buen tacto, desconozco como eran los anteriores, pero estos frenan por estilo de las otras bicis plegables que he tenido. El rodar es limpio y fino, las cubiertas me gustan, son las nuevas que ha lanzado Brompton con protección Kevlar y que son muy, pero que muy parecidas a las Schwalbe Marathon, desde el dibujo hasta la franja reflectante del lateral.

Me he cruzado con bastantes ciclistas de carretera que no han podido dejar de mirarme cuando nos cruzábamos. Si con la Tern ya causaba miradas, con ésta es escandaloso. Además, creo que la elección del color ayuda un poco.

Cuando llegué a casa habían ido cambiando progresivamente las inseguridades iniciales. Y lo más importante, me había divertido. Ya tengo en mente comenzar a salir, una vez superada esa primera prueba y sus sensaciones, ahora toca poner objetivos y nuevas aventuras. Se pueden afrontar los retos que he ido leyendo y os he mostrado en algunos post, es totalmente factible. Es una bicicleta muy bien diseñada, muy firme, me gusta la sensación de robustez que transmite cuando pedaleas. Solo me falta seguir adaptándola con pequeños gadgets a mis gustos. Aunque fue bautizada, todavía no se ha ganado el derecho a ser llamada la "Naranja Mecánica", quizás en otra salida.

Al final han sido 43 kilómetros en un tiempo de 1 hora y 52 minutos con una velocidad media de 23 km/h.