miércoles, 3 de septiembre de 2014

Disfrutando de un paseo con mi vieja Razesa

Aunque hoy ha sido la tercera salida con mi vieja Razesa, podría decir que ha sido la primera, ya que hoy estaba completamente acomodado a ella. Hoy ha habido que darse un buen madrugón para evitar el calor sofocante que estamos padeciendo en el sur de España, y aún con algo de oscuridad, a las 07.30 horas estaba en la calle rodando con unos sofocantes 28ºC.

Rodar sobre la vieja Razesa esta resultando un verdadero placer. Tiene una estabilidad y un confort de marcha que muchas bicicletas de carretera moderna no pueden ofrecer. Sientes el acero, y te fundes en un todo con la bicicleta. Ahora entiendo la magia de rodar en una vieja clásica como esta Razesa.

El confort que ofrece durante la marcha el sillín Brooks B-17 Imperial es soberbio, ni una sola molestia. Tenía algunas dudas y llegué a pensar que podría molestarme algo, ya que a pesar de estar totalmente domado, lo había "break" en una posición mucho mas erguida como la de Brompton. Sin embargo sigue siendo igual de cómodo y no hay un sólo atisbo de molestia en las posaderas, lo que es un gran alivio.

El manillar clásico Sant Ethien de 40cm de ancho, es muy nervioso en las reacciones pero resulta muy ágil de manejo y ahora acostumbrado a él me acoplo con soltura..

Como todavía no tengo claro si voy a mantener el desarrollo de los platos de 52-42, he optado por una ruta sin desniveles que me ha permitido rodar a velocidades por encima de los 30km/h durante casi todo el trayecto, utilizando únicamente el plato de 42t. Aún se me hace muy duro rodar con el plato de 52t. En mis anteriores bicicletas llevaba un 50-34 y un 13-29, con lo que no estoy muy acostumbrado a sufrir sobre la bici. El problema del poder aprovechar las bielas originales es que los platos de BCD 135mm, estándar Campagnolo, resultan muy caros y es mas rentable comprar un conjunto nuevo de bielas y platos en estandar BCD 130mm que unos platos nuevos.




Puse rumbo a Almerimar y a la vuelta aproveché para rodar unos kilómetros con mi amigo Loren y vuelta a casa. En total han sido 52 kilómetros en 1 hora y 54 minutos a una velocidad media de 27.3km/h. Como anécdota, el primer pinchazo en la rueda delantera con un pincho de un cardo seco, estas cosas con mi Brompton no pasan.