sábado, 8 de agosto de 2026

Transáfrica: el bautismo de fuego de la Brompton G Line

 Cruzar el sur del continente africano es un desafío que pone a prueba a los vehículos todoterreno más preparados. Hacerlo a golpe de pedal, devorando pistas de tierra, arena y desiertos, eleva la apuesta. Pero hacerlo sobre una bicicleta plegable parece, a primera vista una completa locura.


Esto ha sido Transáfrica, una de las expediciones ciclistas más audaces y singulares de los últimos tiempos. Un viaje salve de 3.000 kilómetros y 23 días de pura resistencia que ha llevado al límite tanto a sus intrépidos protagonistas como a sus nuevas y robustas Brompton G LIne.

El maa de la Transáfrica dibuja una línea implacable a traves de cuatro países del sur del continente africano: Namibia (Desierto de Namib), Botsuana (Delta del Okavango), Eswatini (Montañas Sagradas) y Sudáfrica (Reserva de Ukuwela).

La aventura comenzó con el rugido del Océano Atlántico a la espalda, rompiendo contra las inhóspitas costas de Namibia. Desde allí los ciclistas se adentraron de inmediato en el Desierto de Namib, enfrentándose a pistas infinitas de grava suelta, arena fina y un sol abrasador.



A medida que se sumaban jornadas y los kilómetros se acumulaban en las piernas, el paisaje desértico dio paso a la espectacular biodiversidad de Botsuana y las llanuras cercanas al Delta del Okavango. Tras superar los rigores del llano, la expedición cambió radicalmente de escenario al adentrarse en terrenos montañosos y técnicos de Eswatini para finalmente descender hacia Sudáfrica, buscando las costas del Oceáno Índico. Una travesía implacable donde el asfalto fue la excepción y la tierra la norma.








Capturar la esencia de una odisea de esta magnitud requiere más que apretar un botón de una cámara de fotos; exige sufrir el mismo desgaste que los participantes. Esa fue la misión del aclamado fotógrafo británico Andy Donohoe. Lejos de seguir la expedición cómodamente desde un vehículo de apoyo, Donohoe se integró en el pelotón pedaleando kilómetro a kilómetro, cargando con su equipo fotográfico bajo el polvo y el calor extremo. Su papel fue crucial para humanizar la aventura. A través de sus impactantes imágenes en movimiento y de íntimas notas de voz grabadas directamente desde el terreno Donohoe consiguió plasmar el cansancio real, las sonrisas tras jornadas de 10 horas de pedaleo y la inmensidad de las pistas africanas. 








Si había algo de escepticismo sobre la capacidad de una bicicleta plegable en el entorno más hostil del planeta, la Transáfrica ha despejado todas las dudas. La gran protagonista mecánica fua la nueva Brompton G Line, el modelo con el que la firma Británica redefine el ciclismo de aventura.



Pero toda gran aventura necesita un propósito superior, y el de la Transáfrica estaba profundamente ligado a la tierra que pisaba. La expedición se alió con el World Land Trus (WLT), la prestigiosa organización internacional de conservación ambiental apoyada por Sir David Attenborough.
El viaje se diseñó como un reflejo de la propia fauna africana. Mientras el equipo de Brompton buscaba caminos continuos para cruzar fronteras, los animales salvajes de la región luchan diariamente contra la fragmentación de sus hábitats debiado a vallas, carreteras y asentamiento humanos.
El destino final de la expedición no se eligió al azar: la Reserva de Ukuwela, en Sudáfrica. Ukuwela (que significa "cruce" en idioma isiZulu) es un corredor biológico vital protegido con fondos del WLT. Al llegar allí, el equipo pudo unirse a los conversacionistas locales que trabajan derribando barreras artificiales para devolver la libertad de movimientos a elefantes, jirafas y felinos.
La Transáfrica ha demostrado que la aventura no depende del tamaño de la rueda, sino del espíritu de quienes pedalean. 23 días después de partir, con la ropa impregnada de polvo rojo, las manos curtidas por el sol y las Brompton G Line intactas, el equipo selló una hazaña histórica. Una demostración indiscutible de que el ciclismo de exploración y la conservación animal pueden avanzar de la mano, abriendo caminos donde antes , solo había fronteras.

sábado, 1 de agosto de 2026

Diario Brompton julio 2026

 El mes de junio realicé bastante labores de mantenimiento durante un mes que fue extremadamente caluroso. Julio ha continuado con el calor atípico para estas fechas y he vuelto a hacer cambios. Sin embargo he podido hacer más salidas y más kilómetros con la pequeña Brompton disfrutando de mañanas increíbles. He terminado con 30.561 kilómetros totales y 546 kilómetros en el mes.








El cambio del plato de 46t por el 44t no supuso ningún tipo de cambio notable, y como el plato de 44t al limpiarlo comprobé que los dientes todavía se conservaban bien lo volví a colocar y he dejado en el armario de repuestos al de 46t.





El sillín Brooks sigue en su proceso de "rotura". Llevo unos 1.300 kilómetros sobre él pero todavía no está completamente amoldado. El anterior se doblegó muchísimo más rápido. Le voy aplicando su Proofide y paciencia. Todavía veo algo lejos estar 5 o 6 horas subido encima, pero vamos progresando.






jueves, 30 de julio de 2026

Muere Heinz Stücke, la historia del hombre que recorrió el planeta y se despidió pedaleando en Brompton

 El legendario ciclo viajero alemán Heinz Stücke falleció el pasado 22.07.26 a los 86 años en su localidad natal de Hövelhof (Alemania). Pasó sus últimos días en su hogar tras haber recibido el alta por una grave infección en la pierna, cuidado y acompañado hasta el final por un grupo de amigos cercano. Descanse en paz.


A lo largo de su vida, Stücke acumuló mas de 648.000 kilómetros y recorrió 196 paises. El grueso de su hazaña lo realizó en una bicicleta de acero de buje interno de 3 velocidades, pero el tramo final de su vida adoptó un medio diferente, una bicicleta plegable Brompton.

Hacia el final de su gran travesía global, Heinz Stücke comenzó a utilizar una Brompton azul celeste. Lo hizo principalmente por comodidad logística, ya que al ser plegable evitaba los altos costos que cobran las aerolíneas por transportar bicicletas convencionales. A pesar del tamaño reducido de las ruedas de una Brompton lograba cargarla con decenas de kilos de equipaje.


 Fue a partir de 2010 y tras quedar completamente inutilizada su bicicleta originaria, cuando Heinz Stücke adoptó de forma oficial una Brompton a la que apodaría afectuosamente "Flitzer". Se trataba del icónico modelo M6L que durante los últimos años de su vida nómada activa le acompañó registrando con ella unos 68.000 kilómetros de su historial acumulado.

De 2010 a 2012 Stúcke fijo una base de operaciones temporal en un pisoo en Paris (Francia). Desde allí realizaba viajes intercontinentales en avión y tren con su inseparable "Flitzer" plegada bajo el brazo. En Francia realizó pequeñas expediciones urbanas y rurales saliendo desde París.

Fue en 2012 cuando inició una ruta africana desde Nairobi (Kenia) recorriendo Kenia, Uganda y finalizando en Sudan del Sur, en Juba, coincidiendo con el reconocimiento de estado soberano tras acabar de obtener su independencia.



Tras dar por concluida su gran travesía ininterrumpida de 50 años alrededor del mundo y regresar temporalmente a Alemania en 2012, Stücke no de dejó de pedalear y continuó programando viajes sobre su Brompton. En agosto de 2012 visitó la propia factoría de Brompton en Londres para realizar un mantenimiento integral y poner a punto la bicicleta.

En 2013 emprendió un viaje por el continente asiático abarcando regiones de Emiratos o la India. También visitó la isla de Navidad, un pequeño territorio australiano que faltaba por tachar de sus territorio pendiente. Finalmente hizo una visita en Hong Kong para mantenimiento.




Para conmemorar su relación con la marca Brompton, en 2015 tuvo lugar un evento clave: la presentación oficial de su biografía "Home is elsewhere: 50 years around the world by bike" escrita por Eric Van Der Berg. Este lanzamiento ocurrió en el Design Museum de Londres, donde Stücke ofreció una conferencia especial en un mano a mano con el CEO de Brompton, Will Butler Adams.

El broche de oro fue en 2016, a los 76 años, realizó un último gran viaje de despedida cruzando amplias zonas de Canadá, donde recorrió un total de 8.000 kilómetros sobre su Brompton antes de retirarse definitivamente a su pueblo natal.



En 2013 ya escribí una entrada de este viajero incansable y esta de hoy sirva como un último homenaje al ciclista nómada más longevo de todos los tiempos. El haber querido reflejar sus últimos años en bici ha sido principalmente por su relación con Brompton y el hecho de que alguien con el conocimiento y la experiencia de miles de kilómetros se hubiera decidido a usar como compañero de viaje una plegable Brompton.

https://aventurasenunabiciplegable.blogspot.com/2013/07/heinz-stucke-el-mas-grande-cicloturista.html



miércoles, 29 de julio de 2026

Pequeñas mejoras a mi Brompton que funcionan

 Recuerdo que cuando compré mi Brompton en 2013 no había ni tanta información en internet ni tantos accesorios como han ido proliferando con el paso de los años. Aún así, desde muy pronto y envalentonado con las experiencias de otros usuarios en los foros específicos fui haciendo cambios a pequeñas piezas. He de reconocer que la gran mayoría de ellos no supusieron a la largo una gran mejoría. Eso me llevó a la conclusión por el principio de ensayo y error que las piezas de serie originales de Brompton que sustituía en la mayoría de los casos eran de igual o mejor calidad que las que añadía.



Por ese motivo ya llevo bastante tiempo que no he cambiado nada original e incluso he vuelto a instalar las originales, si bien llevo tija de titanio y sillín Brooks, pero el resto de piezas las he ido manteniendo. Pero si que de vez en cuando añado alguna pequeña mejora que aún siendo simple si cumple su cometido. La primera de ellas han sido unas fundas de silicona para las manetas de freno que con el uso y el sudor se había ido picando notablemente. El tacto se había hecho rugoso y desagradable y estéticamente daban muy mala sensación.

Podía haber lijado las manetas, darles una imprimación y pintarlas, pero las fundas de silicona son muy económicas y ofrecen un resultado final, estéticamente muy bueno y funcionalmente muy agradable al tacto en la frenada. Son muy económicas, aunque algo difíciles de instalar. Hay que tener paciencia e ir aplicado progresivamente jabón mientras vamos introduciéndolas ya que van muy ajustadas. Se consiguen rápidamente en Amazon, aquí os dejo el enlace:




La otra pequeña mejora ha sido una pequeña correa de piel para la liberación rápida del bloque de transporte frontal. Es algo muy sencillo que facilita mucho el desenganche de las bolsas frontales Brompton. Fácil de poner, ni te enteras que lo llevas puesto y el gesto de liberación se agiliza enormemente. Dejo también el enlace para conseguirlo de forma rápida en Amazon:


De entre las cosas que he re vuelto a instalar son los cierres originales Brompton, las placas de aluminio que venían cuando la compre y sus palancas de bisagra negras de plástico. Es cierto que no parecen una pieza esencial, pero las placas de aluminio de los cierres que instalé sustituyendo a las originales en su momento se han comido por los extremos y no ajustaban como deberían. Las originales funcionan, cumplen su cometido y como todos lo que fabrica Brompton están hechas para durar. Por cierto, incluso con el paso del tiempo le sientan fantásticas a un modelo que ya es clásico con su inminentes 13 años.