Dice el dicho que “El hombre
propone y Dios dispone”, y es absolutamente cierto. Cuando comencé a salir con
la Tern Link P9 y me empecé a dar cuenta del potencial que tenía en carretera,
una idea se fijó en mi cabeza, hacer una Brevet de 200 kilómetros.
Sin prisa pero sin pausa seguí
haciendo salidas con la Tern y dándome cuenta que era posible hacerlo, pero no
contaba con que las pruebas del calendario Brevet ya habían comenzado y apenas
quedaban por disputar en la modalidad de 200 kilómetros.
Mirando todos los clubes que tenían programadas pruebas para este año, sólo me
quedaba la opción de Yepes (Toledo) que tenía prevista una Brevet de 200 kilómetros para
el próximo día 01 de mayo. Iba un poco justo para ir bien preparado y máxime
cuando además del handicap del tamaño de mi rueda, tendría que hacerla solo,
sin ningún tipo de ayuda, en un entorno totalmente desconocido, pero estaba
convencido, y ya había previsto el alojamiento, el permiso en el trabajo, el
desplazamiento en coche y lo más importante de todo, la negociación con la
familia.
Y aquí, es cuando entra en escena
el dicho, no contaba con los imponderables, esas circunstancias que aparecen a
última hora como esporas, una complicación en el trabajo y todo el castillo de
naipes se desmorona.
Pero como siempre he sido un tío
optimista y mi filosofía de vida se basa en las diferentes escalas de grises,
es decir, no todo es blanco o negro, hay millones de tonalidades de gris, me
puse a buscar algo que fuese lo suficiente duro como para que me quitara el
gusanillo de la Brevet. Debía reunir unas características, que estuviese relativamente cerca como para poder
preparar una logística rápida, que pudiese ir con algún amigo que me echara una manilla, y sobre todo, que me permitiese una negociación familiar que
fuese tan evidente que me garantizara el éxito.
Parecía difícil encontrar algo
así, pero apareció, y la tenía delante de mis narices, la clásica cicloturista
Martín Oliver 2013, que tiene prevista hacerse para el 09 de junio. Este
año, además contará con dos recorridos, uno corto de 90 kilómetros con
cuatro puertos de montaña de 2ª y 3ª y la larga con con 155 kilómetros y
puerto de 1ª Calar Alto.
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| Ruta larga de 155 km. |
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| Ruta corta 90 km. |
No se si me arrepentiré, o si las
prisas mezcladas con el optimismo henchido de ansiedad me hicieron no pensar
las cosas dos veces, pero me he lanzado a realizar la ruta larga de 155 kilómetros con
subida al Calar Alto y final en alto en Sierra Alhamilla. Seguro que cuando
esté subiendo el Calar Alto me voy a acordar de la decisión, pero ahora mismo
estoy muy ilusionado por conseguir hacer esta aventura en bici plegable y
además, tengo un aliciente extra, la voy a hacer con mi amigo Jesús, que
conociéndole, no se va a despegar de mi y me va a llevar volando hasta los 2155 metros del Calar
Alto.
Bueno, como dicen en los casinos, “señores hagan sus apuestas, no va mas,”. Ahora solo me queda hacer
muchos kilómetros y subir muchas veces el puerto de subida a Enix que tengo al lado de casa,
para ser, seguramente, el único tostado que se le ocurra hacer una cicloturista
de estas características con una bicicleta plegable con rueda de 20” y sin modificar, con su 9
velocidades de serie.
La única modificación que tengo en mente hacer en breve a la Tern es quitar los guardabarros y poner unas cubiertas más indicadas para carretera y más ligeras, las Scwalbe Kojak de 1.35.
Durante este mes de mayo previo a la cicloturista, iré un día expresamente a Gérgal para subir Calar Alto por el mismo camino que la prueba. No se si me ayudará psicológicamente, porque puede que al subirlo me anime y refuerzo mi objetivo, pero tamién puede que mientras lo suba lo vea todo muy negro y me acuerde de los dichosos grises.
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